www.teatroengalicia.es 

 Julio I. González Montañés ©

  Presentación Página de Inicio Textos Mapa Base de Datos El autor Otras Webs

 

Orígenes remotos
Concepto de teatro
Las Condenas
Dramas litúrgicos
Dramas de la Pasión
Teatro hagiográfico
Teatro jacobeo
Teatro navideño
Teatro franciscano
Teatro universitario
Teatro jesuítico
Teatro benedictino
Teatro nobiliario
Teatro profano/popular
Entremeses en gallego
El Corpus y el teatro
Espectáculos urbanos
Espectáculos taurinos
Entradas reales
Exequias reales
Coronaciones reales
Sermones y teatro
Teatros y escenografía
Autores en Galicia
Actores gallegos
Compañías profes.
Guiñol y volatines
Bibliotecas y librerías
El teatro en la imprenta
Conclusión
Bibliografía
Base de datos

 

Juegos de Cañas

 

 

   En los siglos XVI y XVII tenemos documentados en Galicia (Santiago, Monforte, Pontevedra, Noia, Pontedeume…), los denominados juegos de cañas, de origen islámico según la tesis tradicional (el P. Mariana, fray Diego de Arce, Th. Munzer), aunque hay autores que remontan su origen a los etruscos y a Roma. Se trataba de juegos ecuestres que en su origen sirvieron para entrenar a los jinetes a no temer a las lanzas en la guerra, pero que en la época que nos ocupa se habían convertido en espectáculos deportivos e hípico-musicales, ya que la música, la coreografía y la vestimenta de los participantes eran tan importantes como la habilidad arrojando las lanzas y defendiéndose de ellas.

  Hay numerosas noticias en toda la Península de juegos de cañas desde el siglo XV, más abundantes en Andalucía, lo que abunda en la tesis de su origen morisco, pero extendidas por todas partes. Parece que decayeron en la segunda mitad del siglo XVI, pero su popularidad se recuperó en el siglo XVII gracias al rey Felipe IV, que era un gran aficionado a estos juegos, tomando parte él mismo en ellos con frecuencia.

  Pedro de Aguilar en su Tractado de caballería a la gineta (Hernando Díaz, Sevilla, 1572) nos informa con precisión del reglamento y el desarrollo del juego, que se hacía en cuadrillas (preferentemente seis), formadas por los jueces dividiéndolas de un modo equitativo, juntando los muy diestros, con los que no lo fuesen. Cada grupo, siguiendo unos movimientos precisos, atacaba arrojando sus cañas y se defendía con sus escudos cuando era atacado, todo de una manera organizada que acabó por estilizarse hasta convertirse en el siglo XVIII en un ballet ecuestre .

  Estos juegos dejaron su impronta en el teatro (la Farsa del Juego de Cañas de Diego Sánchez de Badajoz), y tenemos también testimonios iconográficos de los mismos, aunque ninguno gallego. Lo que sí tenemos en Galicia son noticias de su celebración en las ciudades y villas del país.

  En Santiago se hacían en las fiestas del Apóstol. La noticia más antigua se encuentra en el consistorio del 15 de julio de 1545, figurando posteriormente citados habitualmente en las actas municipales que se refieren a las fiestas. El juego se hacía en la plaza del Obradoiro, con música a cargo de los ministriles de la catedral, y de su mantenimiento se encargaba desde 1564 la Cofradía de Santiago, o de los caballeros, fundada por Rodrigo Osorio de Moscoso, Conde de Altamira, e integrada solo por los nobles de la ciudad. Como las sortijas a las que iban unidas, los juegos de cañas desaparecieron a mediados el siglo XVII (en el siglo anterior ya había dejado de hacerse la carrera hípica del Cendal), y con ellos la cena que habitualmente se ofrecía a los participantes. También se hacían en ocasiones extraordinarias y en las visitas de personajes importantes, por ejemplo durante la estancia en Compostela del príncipe Felipe (futuro Felipe II) en 1554 y en los festejos por la canonización de San Ignacio y San Francisco Javier en 1622 , frecuentemente asociados con corridas de toros.

  Tenemos noticias bastante precisas del juego de cañas, los toros y la sortija que se hicieron en Monforte en 1620, siendo el Conde de Lemos Mayordomo de las fiestas de la Virgen del Rosario. Intervinieron en el juego de las cañas seis cuadrillas de seis nobles cada una, y, después de un ensayo previo:

  Llegóse la fiesta y hora del juego de cañas, que començó á entrar con doce trompetas y atavales, vestidos de tafetán blanco nácar y negro á quarteles, y tras ellos seis acémilas con las cañas cubiertas con rreposteros de terciopelo carmesí vordados de oro con las armas del Conde y unos apretadores ó garrotes de plata, á quienes siguieron los cavallos de las quadrillas, que eran muchos en número, con rricos y costosos aderezos y bozales de plata, plumas, vandas y otros adornos para el propósito de mucha gala y costa; algunas de las adargas salieron con esquisitos motes e ingeniosas cifras por que los cavalleros portugueses obligaron las suias que sirvieron el día del ensayo, a competencia de enigmas ó empresas; entró la primera quadrilla con libreas de nácar bordadas de trapudura de velillo con franjas de plata, lucida y costossa, y desta manera fueron las demás; sólo se diferenciaran en la variedad de las colores; los Condes dieron las libreas, que costaron muchos duccados; siguieron las quadrillas sacando en los enquentros de las lanzas quien cometas de fuego y quien diferentes tocas y volantes, muy largas, que pareció arto bien y fue una entrada echa con arto concierto.
  Salieron á tomar adargas y entraron los dos puestos començando la escaramuza, prosiguiendo todos tras sus guias, tan yguales que no se conoció desproporción ni desvio en buen espacio de tiempo, asta que por una inadvertencia casual hubiera de desordenarse todo si don Andrés de Castro no lo enmendara, que conociendo el yerro apercivio el fin de la escaramuza, metiéndolos en las cañas donde exercitaron todos su destreza con admiración y gusto universal. La noche y un toro despartieron el juego y los cavalleros del acompañaron al Conde y toda su cassa de la manera que entraron en la plaza
[Academia de la Historia, Fiestas que hicieron los Condes de Lemos en la villa de Monforte en Galicia, á la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, siendo mayordomos de la cofradía; año 1620].

  Otras noticias proceden de Pontevedra, donde sabemos que se jugaron cañas el 12 de agosto en 1594 para festejar el ingreso de Sor María San Antonio en el Convento de Santa Clara. Las tenemos también documentadas en Noia en 1588 en las fiestas del patrón, San Bartolomé, en Pontedeume en la época del Conde Fernando de Andrade (principios del siglo XVI), y debieron de hacerse también en Baiona, villa de Diego Sarmiento de Acuña, I Conde de Gondomar, muy aficionado a los juegos de cañas y otros deportes hípicos, que sabemos organizó cuando fue corregidor de Valladolid y que también se hicieron en sus posesiones en Galicia.
 

 

 

Torneos
Juegos de Sortija
Juegos de Cañas
Fiestas Taurinas

 

 

Juego de cañas en la Plaza Mayor de Valladolid (siglo XVI)

 

 

 

 

Juego de cañas en la Plaza Mayor de Madrid (siglo XVII)

 

 

 

 

Juego de cañas en el tratado de Domenico Rossi, Las Parejas, manuscrito miniado de 1781 que se conserva en la biblioteca del Palacio Real (VIII/M/87bis | Olim: VIII-F-1).

_____________________________________________________________________________________________________________________________________

© Julio I. González Montañés 2002-2009. Se permite el uso no lucrativo de los materiales de esta Web citando su origen.

Páginas optimizadas para una resolución de 1152 x 864 px. Pulsa simultáneamente las teclas  CTRL y + ó  -  para ajustar el tamaño si utilizas una resolución diferente