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 Julio I. González Montañés ©

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Miguel Bermúdez de Castro

 

  Tenemos numerosas noticias de la presencia de actores gallegos en las compañías de teatro profesionales del Siglo de Oro pero, hasta donde yo sé, solo existe un caso de una compañía dirigida por un gallego auctor de comedias, cuya producción –o, al menos, parte de ella- haya llegado hasta nuestros días.

   Se trata del santiagués (*) Miguel Bermúdez de Castro (c. 1611-1676), el cual, aunque no hay pruebas de que representara en Galicia, y parece que desarrolló su carrera en Italia, Valencia y Andalucía, sabemos que fue actor en varias compañías, que creó la suya propia y fue autor de tres comedias en castellano que aún se conservan: Olvidar para vivir (antes de 1630), Primero al Rey que al honor (ca. 1640-50) y Yo he hecho lo que he podido, Fortuna lo que ha querido (s.d.).

 

 Biografía:

   La mayor parte de las noticias que tenemos sobre su vida proceden de la Genealogía, origen y noticias de los comediantes de España, manuscrito del siglo XVIII (c. 1722) conservado en la Biblioteca Nacional, estudiado y editado por N. Shergold y J. Varey.

   En varias ocasiones se refiere la Genealogía a Bermúdez en relación con sus matrimonios y los actores de su compañía, además de dedicarle una entrada en la que se dice:

 

I, 238: Miguel Bermúdez de Castro.

  “Fue autor. Hizo galanes y en su mayor hedad barbas. Fue casado dos veces, una con María de Salas y otra con Fabiana Laura, cuia unión duró poco tiempo, respecto de que se divorziaron, y de la primera mujer tuvo un hijo que se llamó Miguel. Era de Santiago de Galizia. Murió, según consta en la Carta de Difuntos, el año de 1676”.

  Por el Libro de la Cofradía consta como fue reciuido por Cofrade estando en la compañía de Joseph de Salazar ‘Maoma’”.

 

   Su nacimiento en Santiago parece indicar que perteneció a una rama segundona de la familia de los Bermúdez de Castro de Montaos. A comienzos de la década de 1630 ingresó en la compañía de José de Salazar Mahoma, y formando parte de la misma fue recibido como miembro de la Cofradía de la Novena, del gremio de los actores (c. 1633). Sabemos que en 1637 estuvo en Italia y asistió en febrero a las fiestas que D. Manuel de Moura y Corte Real, embajador español en Roma, ofreció a la ciudad para celebrar la proclamación en diciembre del año anterior de Fernando III de Austria como ‘Rey de romanos’, de las cuales Bermúdez escribió, por encargo del embajador, marqués de Castel Rodrigo, una descripción en verso destinada a la familia del Papa Urbano VIII (Descripçion de las fiestas qve el S.R. Marqves de Castel Rodrigo Embaxador de España celebrò en esta corte alla nueua del election de Ferdinando III de Austria, Rey de Romanos. Hecha por Miguel Bermudez de Castro, Roma, Francisco Cabalo, 1637).

   Estando en Nápoles contrajo matrimonio con María de Salas, hija del actor y autor Miguel Domingo de Salas y de María Ruiz. De ella tuvo un hijo, Miguel Bermúdez de Castro el Mozo, que fue también actor y falleció en Madrid en 1685.

   Hacia 1650 debió de fundar su compañía teatral, documentada en Valencia en 1651, en Sevilla en 1654 cuando representó en el Coliseo de la ciudad y su actor Luis del Pino tuvo una reyerta con armas blancas, y en 1656 en Córdoba, Lucena y Jaén, cuando formaba parte de la misma el actor Alonso de Navas. Por esas fechas, o poco más tarde, fue gracioso de su compañía el también dramaturgo, Bernardo López del Campo, granadino que ingresó entonces en la Novena como cofrade.

    Entre 1657-59, representó en Écija, Gibraltar y Málaga. A finales de los 50 disolvió su compañía y se unió como actor a la de Francisca López Sustaete con la que representó en Sevilla en 1660. En esa época su primera mujer había muerto y Bermúdez se casó en Motril (c. 1659-60) con la joven actriz granadina de origen noble, Fabiana Laura, recién incorporada a la compañía de Francisca López. Este segundo matrimonio duró poco tiempo, al parecer porque ella descubrió en Sevilla que mantenía relaciones con otra actriz, lo que dio lugar a un escándalo que acabó en duelo con el marido de la cómica y condujo a la separación de la pareja.

    De los últimos 15 años de la vida de Bermúdez de Castro, es decir, de la época posterior a su divorzio de Fabiana Laura, prácticamente no hay noticias. De creer al autor de la Genealogía, en esa etapa final “hizo barbas”, falleciendo en 1676. Sabemos eso sí, que en esos años residió en Écija, que volvió a formar una compañía y que representó en Córdoba en 1662 y 1663.

  

Obras teatrales:

    Mesonero Romanos, en su Catálogo de autores, le adjudica la autoría de tres comedias que titula: Olvidar para vivir, Primero el rey que el honor y Yo he hecho lo que he podido. Poco más tarde, Cayetano La Barrera le atribuye tan solo Primero al Rey que al honor, mientras que Olvidar para vivir y Yo he hecho lo que he podido, Fortuna lo que ha querido las adjudica a otro Miguel Bermúdez, sin el “de Castro”.

   A partir de ese momento se han sucedido las confusiones, pero creo que Mesonero estaba en lo cierto y que las tres son obra del mismo autor, al cual, como ha señalado, Faliu-Lacourt, se le nombra como "Miguel Vermúdez de Castro" en el manuscrito de Primero al Rey que al honor (fol. 3, al principio de la primera jornada), y luego como “Miguel Vermúdez” (sin el “de Castro”) en los fols. 23 (segunda jornada) y 43 (tercera jornada) del mismo manuscrito.

  

1- Olvidar para vivir.

     Es una obra de juventud que debió de ser publicada como suelta en Sevilla por Manuel de Sande (c. 1627-29), siendo incluida en 1630 en la impresión de las Doze comedias nuevas de Lope de Vega Carpio y otros autores : Segunda parte, Barcelona, Gerónimo Margarit, con el siguiente encabezamiento: Oluidar para viuir / comedia famosa de Miguel Vermudez.

    El apelativo famosa, y el hecho de haber sido impresa en una recopilación con piezas de autores consagrados como Lope, Tirso de Molina o Hurtado de Mendoza, parece indicar que tuvo cierto éxito. La obra ocupa 20 hojas y termina con estos versos, en los que se alude a la juventud del autor pidiendo disculpas por los posibles fallos:

 

... y la comedia;

De Olvidar para vivir,

Da fin aquí; si no es buena

No ha sido nuestra la culpa

Sino ser nuevo el poeta.

  

2- Primero al rey que al honor

  La comedia se ha conservado en un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid, signatura Ms. 17.263, procedente de la biblioteca de Osuna. Consta el Ms. de 63 hojas (62 de texto + portada con letra posterior) y ha sido editado y estudiado modernamente por la hispanista francesa Christiane Faliu-Lacourt, la cual rechaza las infundadas atribuciones al valenciano Guillén de Castro –basadas únicamente en el “de Castro” que aparece en la portada y, quizá, en el hecho de que el duque de Osuna, de cuya biblioteca procede el manuscrito, fue mecenas de Guillén-.

   La obra, compuesta probablemente en la década de 1640, se divide en tres jornadas, consta de un total de 2672 versos y presenta muchos de los elementos característicos de los denominados dramas de honor, muy populares en el Siglo de Oro español. Como en el caso de Olvidar para vivir, termina con unos versos de disculpa por los fallos:

 

si os ha agradado, por paga

decid vítor al poeta

y perdonad nuestras faltas.

 ***

 

PERSONAJES

CLAUDIA, dama, mujer de D. Lope

 EL REY DE NÁPOLES

D. LOPE, galán, marido de Claudia

 EL DUQUE ALBERTO

LAURA, hermana de D. Lope enamorada del Duque

 TERUEL, criado de D. Lope (gracioso)

Un criado

 Músicos

 

   El argumento de la comedia es el siguiente: Claudia, dama noble y esposa fiel, se da cuenta de la tristeza de su marido, Don Lope de Orsini, y le insta a que confiese la causa de su pena.

 

Esperad; no de esa suerte

le deis al alma congojas.

¿Qué os aflige? ¿Qué os suspende,

mi bien? El pesar me ahoga.

¡Con quien os ama desvíos!

¡Rigor con quien os adora!

¿Qué tenéis?  ¿Por qué no habláis?

 ¿Qué os detiene y apasiona?

 

  Don Lope, después de recordar "lo que debe a rango", expone los sufrimientos que atormentan su alma. Aunque está seguro de la virtud de Claudia, ve su honor en peligro al saber que el Rey, movido por su deseo hacia Claudia, ronda su casa con la colaboración de su propia hermana Laura, enamorada del privado del rey, el duque Alberto.

 

Combatido de desdichas,

acosado de memorias,

discursos hago imposibles

de imaginaciones locas.

Miróme sin más amparo

que el vestido que me adorna,

tan humilde, que aun parece

que mi desdicha eslabona (…)

 

Y lo que más me molesta,

es ver altiveces locas

en quien, siendo sangre mía,

desenfrenada se arroja

a solícitos cuidados,

Laura, en fin... Claudia, perdona

que adorándote refiera

recelos que el alma ahogan,

inquietudes que me ofenden,

vislumbres que me alborotan,

temores que me maltratan

y penas que me congojan (…).

 

O me engaño o es el Rey,

Claudia, quien mi casa ronda;

que siempre una majestad

aun entre confusas sombras

se señala por lo que es,

y es fuerza que se conozca.

 

 

 Claudia protesta de los recelos de Lope, llegando a ofrecerle la propia vida como prueba de su fidelidad:

 

Que me quieras no ignoro;

pues tú sabes, don Lope, que te adoro

con tanto amor, que si posible fuera

que después de morir amor hubiera,

eternas conservara tus memorias,

porque en vida y en muerte fueran glorias.

De esto estás advertido;

prevénme agora, Lope, atento oído.

Que el Rey me quiera a mí no he sospechado,

por saber que ocasión jamás le he dado (…)

 

y si en algo ofendido te he dejado,

deja el acero en mi valor manchado,

mi cuello dé a tus males

inundación copiosa de corales.

A tus plantas me tienes obediente,

ejecuta el castigo diligente;

no te falte el valor, pues ya la vida

a tus manos daré por bien perdida.

 

 

  Acabados los parlamentos, entra Laura a la que los esposos recriminan su actitud y sus amores con el duque, sin que ésta muestre ningún tipo de arrepentimiento, excusándose en el tópico de que, en el amor, todo vale:

 

Con amor nunca hubo culpa,

ni hay injusto parecer,

pues quien le llega a tener,

cualquiera yerro disculpa.

 

 Al caer la noche entra en escena el criado Teruel, de vigilia. Hace el papel de gracioso, hablando consigo mismo y relatando historias sin sentido para no dormirse, aunque le vence el sueño justo cuando el rey y el duque se aproximan a la casa de don Lope. Entre las sombras dialogan primero el rey con Laura y el duque Alberto y, luego, el rey y don Lope, sin saber aquel con quién habla, conversación que deja a las claras al auditorio, y a D. Lope, las intenciones del monarca.

 

  Al principio del acto o jornada II, dialogan Lope y Teruel, oponiendo éste al concepto del honor de su amo una visión burlesca. A continuación, el duque Alberto plantea alejar a D. Lope nombrándolo general, a lo cual el rey se niega, por respeto a su nobleza.

 

Duque, mil inconvenientes

hallo en lo que me propones;

mal el remedio dispones

aunque mis pesares sientes.

El dar a un hombre se entiende,

duque, cuando humilde ha sido,

porque el que noble ha nacido

con las dádivas se ofende.

 

    Laura, por su parte, propone raptarla, y así lo hacen cuando se queda dormida.

 

   En la tercera jornada, Teruel le cuenta a Lope que estuvo en Palacio y pudo ver a Claudia encerrada:

Mil desdichas padeciendo

por resistir con valor

de un rey amantes deseos

 

  Y don Lope, después de mucho dudar, decide liberar a Claudia:

 

Que amor es rey absoluto,

y honor tiene mucho imperio.

  En Palacio, el rey, enfurecido por la resistencia de Claudia, está decidido a obtener por la fuerza lo que no puede conseguir con promesas y halagos. Sin embargo, determina salir antes a cazar, dándole a Claudia un último plazo de reflexión para acceder a sus deseos.

  Don Lope, siguiendo las indicaciones de su esposa y del criado Teruel, entra en palacio en ausencia del rey para liberarla y, al encontrarse con Laura, quiere matarla, aunque Claudia se lo impide. Liberada Claudia, Lope quiere huir de inmediato, pero su esposa se niega porque desea que su esposo tenga la prueba absoluta de su valor y firmeza frente al rey.

  Se esconde Lope y, cuando el rey regresa de la caza, intenta de nuevo convencer a su amada cautiva y, ante sus negativas, trata de violentarla. Ella se resiste y, cogiendo la espada del rey, le ataca. Don Lope, defendiendo a su monarca, sale y se lo impide, quedándose el de Nápoles “asombrado y suspendido”.

   Conmovido por la acción y el parlamento de D. Lope, el rey renuncia al amor de Claudia, manda llamar a la infanta de Aragón para casarse con ella y nombra a Don Lope capitán de la guardia. 

De suerte me han obligado,

don Lope, vuestras palabras,

que quisiera no ser rey

y ser don Lope estimara

por blasonar de esta acción (…)

 

Dispóngase la partida

para que venga la infanta

de Aragón a ser mi esposa,

pues sólo eso allá se aguarda

y Nápoles lo desea.

Y porque de todo el alma

salga victoriosa, sed

mi capitán de la guarda,

don Lope; diez mil escudos

para poner vuestra casa

sean la ayuda de costa (…)

 

Vamos a escribir a España

porque acaba la comedia;

si os ha agradado, por paga

decid vítor al poeta

y perdonad nuestras faltas.

   Faliu-Lacourt destaca que esta obra presenta, si se la compara con otras comedias de honor del mismo tipo como las de Guillén de Castro o Calderón, una evolución en el concepto y el planteamiento de la cuestión del honor: “y si el drama no tiene desenlace sangriento, como los dramas calderonianos, se debe, lógicamente, a la perfecta figura dramática de Claudia: por ella sola, esta comedia manuscrita merecería salir del olvido”.

 

 3- Yo he hecho lo que he podido, Fortuna lo que ha querido

   Esta tercera obra teatral de Miguel Bermúdez toma como título un mote o refrán del siglo XV que ya habían incorporado a sus obras poetas del XVI como Gregorio Silvestre (Confusión) o López Maldonado (Cancionero).

  En el siglo XVII lo utilizaron, entre otros, Francisco de Quevedo (Letrilla satírica) y el Conde de Salinas, D. Diego de Silva y Mendoza (Letrilla), en el ámbito de la poesía, y Lope de Vega (La desdichada Estefanía) en el teatro. Bermúdez tuvo que conocer estas obras; la de Lope sin duda, ya que apareció impresa en la edición “barcelonesa” de las Doze comedias nuevas de Lope de Vega Carpio y otros autores (1630) en la que se incluye la suya Olvidar para vivir.

    La comedia, con fecha de redacción desconocida y sin data de impresión, fue publicada suelta después de su muerte en la imprenta sevillana de Francisco Leefdael (impresor activo hacia 1701-1727), con el siguiente título: Yo he hecho lo qve he podido, / Fortvna lo qve ha qverido, / Comedia / Nveva, /de Migvel Bermvdes.

  De ambiente italiano como Primero al Rey que al honor, ocupa 32 páginas en 4º. Los personajes principales son el Duque de Milán y Carlos de Cardona, y le sirven de colofón los versos del popular pareado:

 

Aquí acaba la Comedia,

si agrada, mi dicha ha sido,

pero si no, humildemente

diré, pues no os he servido:

Yo he hecho lo que he podido,

Fortuna lo que ha querido.

    

 

 

J. Bermúdez de Castro
M. Bermúdez de Castro
G. Feixó de Araújo

 

(*) Su origen compostelano se afirma en la Genealogía, origen y noticias de los comediantes de España, aunque en la documentación relativa a su matrimonio en Nápoles con María de Salas en 1644, plagada de inexactitudes, se dice que había nacido en Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Portada e índice de las Doze comedias nuevas de Lope de Vega Carpio y otros autores : Segunda parte, entre las cuales se incluye  Olvidar para vivir (nº 3)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cubierta del manuscrito de la comedia Primero al Rey que al honor.

 BNM, Ms. 17.263

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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