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 Julio I. González Montañés ©

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Posible Sibila en el parteluz del Pórtico de la Gloria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los profetas del Pórtico y los actores que los representaron (Foto: PINTOS (2008), p. 48).

  

Teatro latino: Los dramas litúrgicos

 

2.- La procesión de los Profetas (Ordo Prophetarum)

     

    Uno de los dramas litúrgicos medievales con un mayor contenido espectacular y una puesta en escena más elaborada fue sin duda el Ordo Prophetarum , cortejo o procesión de profetas que con exóticas vestimentas y tocados desfilaban en las iglesias recitando versos de sus profecías en las que se da testimonio de la divinidad de Cristo. Inspirados en un sermón pseudo-augustiniano, los Ordines son mucho menos abundantes que los dramas del ciclo pascual pero pueden encontrarse por toda Europa, solos o formando parte de piezas más amplias, generalmente de tema navideño. En la Península este tipo de representaciones están bien documentadas en el área catalana pero carecemos de testimonios en la castellano-leonesa, excepto del Canto de la Sibila, ceremonia dramática, para algunos desgajada del Ordo, de la que tenemos pruebas de su existencia en varias iglesias castellanas (Toledo, León, Oviedo…).

      En Galicia no existen pruebas concluyentes de que se representara el Ordo pero hay un testimonio indirecto en el arte, puesto que la iconografía del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago demuestra el conocimiento de la representación. Ya en el siglo XIX Mr. Lonsdale, a la vista del vaciado que se hizo del Pórtico para el South Kensington Museum de Londres, apuntó que las dos figuras femeninas del machón norte del nartex, tradicionalmente identificadas como Judith y Esther, podrían ser en realidad la Sibila y la Reina de Saba. Posteriormente, Serafín Moralejo y Elizabeth Valdez del Alamo han ampliado la interpretación de Lonsdale identificando también como Sibilas a las figuras femeninas del árbol de Jesse del parteluz y como Virgilio y Baalam al supuesto San Lucas del mismo nartex y a su compañero, y señalando en la iconografía de los profetas de las columnas, en sus rasgos y vestimentas, influencias evidentes de la representación.

     La presencia de Virgilio en los ordines y en el Pórtico se explica por la interpretación mesiánica que la Edad Media hizo de un verso de su Égloga IV (“Iam nova progenies caelo demittitur alto”; [“Ya un nuevo linaje nos es enviado del alto cielo”]) y porque sus descripciones sobre el Tártaro y el Elíseo en el libro IV de la Eneida lo convirtieron en una autoridad en temas escatológicos lo que justifica su presencia en contextos de Infierno y Juicio Final. En cuanto a Baalam, ocupa un lugar en el Ordo por su oráculo sobre Jacob. El resto de los profetas, situados en las columnas del arco de la izquierda, son los habituales en los ciclos murales y estatuarios pero el protagonismo que se les otorga, los detalles de su vestuario y los versículos inscritos en sus cartelas delatan, como ha mostrado el profesor Moralejo, su inspiración en el drama, influencia dramática que ya había sido señalada para otros ciclos estatuarios de profetas en Francia, Alemania o Italia.

     Ahora bien, ¿la existencia en el Pórtico de la Gloria de influencias del Ordo Prophetarum prueba, en ausencia de otros testimonios, que éste se representaba, o al menos era conocido en Compostela, o por el contrario los artífices del Pórtico se inspiraron en otras imágenes (miniaturas, marfiles, libros de modelos...) sin comprender plenamente su significado?. Es conocida la filiación francesa de la iconografía del portal compostelano y sabemos que las imágenes pueden viajar sin llevar consigo todo su significado original pero parece lógico pensar que a la mente que inspiró la compleja simbología del Pórtico compostelano no se le hubieran escapado las implicaciones de las imágenes que manejaba y no hay que olvidar que, a pesar de las influencias francesas, el Pórtico no es una simple copia sino que se imbrica con la tradición hispana, y que el extraordinario realismo, combinado con el hieratismo, de la obra mateana y las relaciones que plantea con el espectador son los mismos que se plantean en la experiencia teatral.

     Ya Rosalía de Castro se dio cuenta de que los Apóstoles y Profetas del Pórtico dialogan en parejas y hacen gestos de dicción. Conversan, y el texto de sus diálogos aparecía en las cartelas. El que concibió la iconografía del Pórtico imaginó la serie de Profetas no tanto como una aparición celestial sino como algo real. Más allá del poderío y majestad que evocan sus figuras, son personajes de carne y hueso que conversan y recitan sus profecías como lo hacían en las ceremonias dramáticas y, del mismo modo, los demonios del Juicio Final del arco derecho y del capitel de las Tentaciones en el parteluz, son imaginados por los escultores de manera muy real, con enormes bocas abiertas y muecas que derivan indirectamente de las máscaras del teatro romano y directamente de las que se utilizaban en la escena medieval. El rostro grotesco y la particular mueca de la boca del diablo de la primera tentación en el capitel del parteluz del Pórtico de la Gloria recuerdan inmediatamente a los que aparecen en las representaciones de máscaras cómicas del teatro greco-romano. Máscaras que sabemos no eran desconocidas en la Edad Media ya que las encontramos en “versión original” en los numerosos manuscritos ilustrados de las comedias de Terencio. A las diablerías teatrales y a los cortejos de diablos que intervenían en los espectáculos ciudadanos remiten también los pantalones peludos y las sandalias del demonio de la primera tentación, trasunto sin duda del vestuario teatral.

      Existen además otros indicios que apuntan a una inspiración de los artífices del Pórtico en prácticas litúrgicas dramatizadas. Se ha señalado que las imágenes del Pórtico son exacta transposición visual del Cántico de los Improperios de la liturgia de la Vigilia Pascual y del rito dramático de la Adoratio Crucis en el gesto de los ángeles que sostienen “velatis manibus et stantes” la cruz de Cristo en el tímpano central (foto). Tampoco creo que sea accidental que los Justos que abandonan el arco de la derecha (Juicio Final) para entrar en la Gloria (arco central) lo hagan cogidos de la mano. El 1 de abril de 1188, data en la que fueron colocados los dinteles del Pórtico según la inscripción que figura en los mismos, cayó en Viernes de la cuarta semana de cuaresma y como Moralejo ha demostrado, la elección de la fecha no pudo ser casual. En plena época penitencial y en vísperas de la celebración de la Pasión y de la Pascua, substrato litúrgico de la imaginería del Pórtico, el gesto de los justos podría interpretarse como una alusión al rito de la reconciliación de penitentes, ritual que en la antigua liturgia hispana tenía lugar en relación con el cántico de los Improperios lo que explicaría el sentido pascual del programa figurativo del Pórtico y la exhibición, sin paralelos en la época por su amplitud, de las arma christi, instrumentos de la Pasión a los que se alude en el cántico.

      Parece claro que los artífices del Pórtico no fueron insensibles a las novedades de la liturgia dramática, por lo que no resulta aventurado suponer que en Santiago se hubiera representado el Ordo Prophetarum, quizá ante el mismo Pórtico que le serviría de pétreo decorado. Sabemos de los desvelos de Gelmirez para introducir en Santiago “las costumbres de las iglesias de Francia”, y de Francia pudieron llegar a Compostela los Ordines y otras novedades litúrgicas similares, en los libros que sabemos adquirió el obispo gallego en su viaje a Roma.

       Por otra parte, en tierras francesas es frecuente en el siglo XII la asociación del Ordo con el Juicio Final que encontramos en el Pórtico Compostelano. En el Ordo de Rouen los Profetas se presentaban en la iglesia ante el portal occidental, zona del ocaso asimilada con el mundo de los muertos y adecuada para las representaciones del Infierno y el Juicio. En el manuscrito de Limoges el Ordo aparece a continuación del drama del Sponsus, parábola de las vírgenes necias y prudentes que se entiende como metáfora del Juicio, y en el anglonormando Jeu d’Adam, comparecen también los Profetas a prestar testimonio el último día.

     Tenemos además algunas pruebas de que en Galicia eran conocidos textos relacionados con el Ordo y que las Sibilas eran personajes populares en tierras gallegas al menos desde el siglo XIII: en las Cantigas de Alfonso X se menciona a la Sibila en una pieza (Cantiga 422) cuya melodía no es otra cosa que un contrafactum de la del Canto de la Sibila, el poeta gallego Rodríguez del Padrón en su Triunfo de las Donas declara la preeminencia de las sibildas Tiburtina y Erethea, el Breviario compostelano de 1497 incluye los versos de la Sibila en una forma que indica su interpretación responsorial (dos versos y estribillo), en Ourense se publicó en 1544 una Historia y Profecía de la Sibila Eritrea, de la noche de Navidad, la Sibila salía en 1585 en una cabalgata compostelana, y todavía en nuestros días se cantan los versos sibilinos en la Catedral de Braga, aunque sin especial vestuario ni puesta en escena.

      Son, a mi entender, indicios suficientes para pensar en la existencia de representaciones del Ordo Prophetarum en Galicia y así lo han entendido también Francisco Luengo y sus colaboradores de Actus en las representaciones que del drama han hecho en diciembre de 2004 en varias catedrales gallegas tomando como base el texto de Limoges y utilizando para su ejecución musical reproducciones de los instrumentos que portan los ancianos-músicos en la arquivolta del Pórtico (las representaciones se han repetido posteriormente en algunos lugares y anualmente en la catedral compostelana, véase foto izq.).

 

Visitatio Sepulchri
Ordo Prophetarum
Officium Pastorum
Ordo Stellae

 

La Sibila, Pórtico de la Gloria, Catedral de Santiago.

 

 

 

La Reina de Saba, Pórtico de la Gloria, Catedral de Santiago.

 

 

 

 

Apóstoles "conversando", Pórtico de la Gloria, Catedral de Santiago.

 

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