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 Breviario compostelano de 1497 en el que se recoge el texto del canto dramatizado del Pastores dicite. Ejemplar de la Academia de la Historia de Madrid (Inc. 148).

 Breviarium ad ritum et consuetudinem almae Compostellanae ecclesiae, Nicolaus de Saxonia, Lisboa, 1497, cap. De nativitate Domini, fol. XIII v.

 

 

Portada de la Constituciones Sinodales de Pedro de Herrera (1627) en las que se regulan las representaciones navideñas en los templos de la diócesis de Tui

  

Teatro latino: Los dramas litúrgicos

 

3.- Representaciones de pastores (Officium pastorum)

 

     A imitación de los usos dramáticos de las festividades de Pascua se introdujeron en las misas y celebraciones litúrgicas navideñas tropos dialogados compuestos según el modelo del Quem queritis in sepulchro. En la interpretación de estos tropos nunca se alcanzaron los niveles de espectacularidad que lograron los tropos de Pascua, aunque muchos estudiosos hablan de la existencia de dramas litúrgicos navideños denominados Officium Pastorum, cuyo contenido es el anuncio del nacimiento de Cristo hecho por los ángeles a los pastores, y la posterior adoración de éstos ante el pesebre siguiendo a Lucas 2, 7-20.

    Representados desde finales del siglo XI o comienzos del XII en el oficio de Maitines del día de Navidad, en sentido estricto, es decir en versiones latinas para el oficio de Maitines, sólo se conocen media docena de piezas procedentes de las catedrales de Rouen, Padua y Clermont-Ferrand.

    Se han aducido como razones para explicar la escasa difusión y desarrollo de este drama litúrgico su carácter tardío y artificioso, su escasa adecuación al contexto del oficio de Maitines y de la primera misa del día de Navidad en el que se trataba del anuncio por parte de los Profetas de la venida del Mesías, y la competencia de los dramas del Officium Stellae del día de Reyes en los que se incluían frecuentemente las escenas del anuncio y la adoración de los pastores.

     El diálogo entre el ángel y los pastores se cantó también en forma dramatizada en el oficio litúrgico de Laúdes, que se celebraba entre la primera y segunda misas del día de Navidad, en el que dos grupos de cantores interpretaban antífonas de estructura dialogada, que se repetían a lo largo de la primera parte del oficio, como eran el Quem uidistis pastores o Pastores dicite. Estos cantos litúrgicos dramatizados están bien documentados en Francia y España donde tuvieron amplia pervivencia dando lugar a espectáculos populares de la «Adoración de los Pastores» dentro de los templos, por ejemplo en las catedrales de León y Toledo o en Montserrat donde en el siglo XIV se seguía denominando a la ceremonia Officium Pastorum.

   De finales del siglo XIV y, sobre todo, del siglo XV, tenemos también noticias de representaciones vernáculas, celebradas ya fuera de las iglesias, en las que se ponían en escena temas navideños (Nacimiento, Pastores y Magos), bien como piezas aisladas o formando parte de grandes Misterios cíclicos. En la Península parece que fueron especialmente populares los dramas de pastores y los de los Magos, y para muchos las Pastoradas y dramas populares de Epifanía que todavía se representan, o se representaban hasta hace pocos años, en León, Murcia, Mallorca y otros lugares, serían pervivencias o rebrotes de las representaciones medievales.

    En Galicia, no tenemos pruebas fehacientes de la existencia de dramas litúrgicos del Officium pastorum, aunque sí indicios de la existencia de un canto dramatizado de las antífonas de Laudes y de la segunda misa del día de Navidad (Quem uidistis pastores o Pastores dicite ), ejecutadas por dos grupos de cantores que alternaban las respuestas (Breviario compostelano de 1497), y noticias de representaciones de pastores en conventos de clarisas (véase el capítulo dedicado al teatro franciscano). No puede afirmarse con rotundidad que, como sucedió en otros lugares, estos diálogos litúrgicos cantados hayan dado lugar en Galicia a espectáculos populares de la Adoración de los Pastores en el interior de los templos; pero quizá los villancicos, aninovos y panxoliñas navideños y los cantares de Reyes, una tradición atestiguada ininterrumpidamente en Galicia desde el siglo XVII hasta la actualidad, no sean sino vestigios, tocados por una pluma culta, de un antiguo teatro religioso pastoril popular o popularizante, representado a modo de belenes vivientes en nuestras iglesias.

   Para Ricardo Carvalho Calero algunos villancicos en gallego del siglo XVII “poden ser considerados como pequenos dramas paralitúrxicos”, y aunque reconoce la falta de acción en la mayor parte de los casos, destaca un villancico de Manuel Bravo de Velasco y Pantoja (mediados del XVII) en el que intervienen una gallega y una asturiana –cada una en sus respectivas lenguas-, un pastor y un narrador –ambos en castellano-, entablando un diálogo con acotaciones que aproxima mucho la pieza a la categoría de lo teatral.

   También Carlos Villanueva, en su tesis sobre los villancicos gallegos, reconoce la existencia en ellos de elementos de naturaleza teatral como la solicitud de permiso para comenzar (si ustedes nos dan permiso/ comenzaremos la escena), la estructura dialogada y el recurso a los tópicos pastoriles y a la comicidad rústica que encontramos en el teatro de Gil Vicente o Juan del Encina. A ello cabría añadir la existencia de testimonios iconográficos que parecen indicar que los villancicos se ponían en escena con música y danzas.

  Del análisis de los textos y de las disposiciones de sínodos y cabildos se puede deducir que los villancicos se representaban en el curso de la liturgia navideña lo que no resultó del agrado de un sector de la Iglesia que no veía con buenos ojos estas intrusiones “populares” en los templos. Los detractores de los villancicos no dejaron de percibir su naturaleza teatral y así Fray Martín de la Vera en 1630 razona que si se prohíben las representaciones profanas en las iglesias, también los villancicos deberían de prohibirse: “... y como están vedadas hacerse representaciones profanas en las Iglesias, sería justo lo estuviesen los villancicos, que son desta data y calidad...”.

   La representación de los villancicos debió de consistir básicamente en canto, baile y gesticulación, siendo muy escasos los decorados y el atrezzo, y muy simple el vestuario si juzgamos por la escasez de datos sobre pagos en las cuentas capitulares de las catedrales españolas desde finales del XVI que contrasta con su abundancia en las catedrales hispanoamericanas en las que la costumbre de escenificar los villancicos con recursos de naturaleza teatral mantuvo su vigor mucho más tiempo.

    El teatro de Navidad debió de estar relativamente extendido por Galicia ya que a él se refieren las Constituciones Synodales del obispado de Tuid promulgadas por el obispo Pedro de Herrera en 1627: “la noche del Nacimiento de Nuestro Señor Jesu-Christo (...) ni en otra fiesta de todo el año no se pueda hacer representación ninguna que no sea primero vista i aprovada por Nos o por nuestro Provissor”. Al género navideño debió de pertenecer también la obra “escrita parte en castellano, parte en gallego” que según el testimonio de Saco y Arce se representó en Navidad en la villa de Noia (A Coruña)  “desde muy antiguo hasta hace pocos años”. Saco escribe hacia 1880, época en la que ya no se hacía la representación pero todavía se conservaba el manuscrito, hoy perdido.

 

 

 

Visitatio Sepulchri
Ordo Prophetarum
Officium Pastorum
Ordo Stellae

 

Natividad con Sto. Domingo y S. Lorenzo del Museo Lázaro Galdiano de Madrid, detalle. Maestro de Astorga (ca. 1510-15). Los pastores danzando y tocando en el portal de Belén aluden probablemente a las representaciones de villancicos y dramas navideños.

 

 

 

Pastores músicos en la Natividad.

Pinturas del ábside de Sta. Mª de Proendos (Sober, Lugo, siglo XVI)

 

 

Ángeles músicos (gaitero y tamboril) en la sillería de coro de San Martín Pinario.

Mateo de Prado, 1639-1647.

 

 

 

Natividad con pastor gaitero

(Museo diocesano de Tui, s. XVIII)

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