www.teatroengalicia.es 

 Julio I. González Montañés ©

  Presentación Página de Inicio Textos Mapa Base de Datos El autor Otras Webs

 

 

Orígenes remotos
Concepto de teatro
Las Condenas
Dramas litúrgicos
Dramas de la Pasión
Teatro franciscano
Teatro universitario
Teatro jesuítico
Teatro benedictino
El Corpus y el teatro
Compañías profes.
Teatro nobiliario
Guiñol y volatines
Entremeses en gallego
Teatro hagiográfico
Teatro profano/popular
Espectáculos urbanos
Espectáculos taurinos
Entradas reales
Exequias reales
Sermones y teatro
Teatros y escenografía
Autores y actores
Bibliotecas y librerías
El teatro en la imprenta
Conclusión
Bibliografía
Base de datos

 

Cantares de ciego

 

   Son numerosas las noticias, durante los siglos XIX y XX, de las actuaciones en Galicia de ciegos zanfonistas o violinistas que recorrían pueblos y aldeas con sus lazarillos recitando-cantando coplas y romances que vendían impresos (pliegos de cordel). Hay también pruebas abundantes de que sus actuaciones no eran simplemente musicales si no que tenían características parateatrales, ya que frecuentemente incluían diálogos entre el ciego y su lazarillo-criado, y se utilizaban en ellas títeres, animales adiestrados para el baile (generalmente perros) e imágenes de apoyo; grandes cartelones pintados, denominados maltrañas, en los que el criado señalaba la escena correspondiente siguiendo el desarrollo del romance que su maestro cantaba o recitaba.

  Cada viñeta solía dibujar una escena del relato y debajo un texto que la resumía, como en los pliegos impresos que los ciegos vendían en las ferias y fiestas en las que hacían sus perfomances. Los temas de estas representaciones eran frecuentemente sucesos de actualidad, especialmente crímenes, amores desgraciados, adulterios y catástrofes, relatados en tono sensacionalista, pero también se cantaban-representaban romances tradicionales y los ciegos que utilizaban marionetas solían tener personajes propios (Cristobal y Rosita, Pepita y Juanito…), conocidos por el público y protagonistas de historias variadas, generalmente de carácter cómico y con abundantes peleas. Numerosos testimonios prueban que las coplas se cantaban ante auditorios de todos los estamentos sociales, desde labregos y artesanos hasta letrados y curas que utilizaban las historias en sus sermones como casos ejemplarizantes.

  Se ha supuesto que estos ciegos zanfonistas, documentados en Galicia hasta los años 70 del siglo XX y en otros lugares de España hasta poco antes, sean los sucesores de los juglares medievales, y parece probable, ya que los sustituyeron en sus funciones, por ejemplo en el Camino de Santiago. Sin embargo, no hay registros documentales que prueben esta suposición de manera directa, ya que las noticias más antiguas que tenemos de ciegos zanfonistas solo se remontan al siglo XVII, y en ellas no hay alusiones a actuaciones que transciendan la interpretación puramente musical.

  El documento gallego más antiguo que conozco, publicado por P. Pérez Costanti, es un contrato “de deprendis y concierto” (1662) en el que un çiego de la zona de Betanzos, Pedro de Coyro, acuerda con el padre de un joven, también ciego, instruirle durante tres años para deprender a tocar o ystrumento de sanfonia, habilidad que en esa época era probablemente una de las pocas salidas profesionales para un invidente.

  En el mismo siglo XVII (ca. 1681) tenemos pruebas de la utilización de la zanfoña en las fiestas litúrgicas de la catedral de Santiago de Compostela (el peregrino italiano Domenico Laffi en su Viaggio in Ponente a' San Giacomo di Galitia... describe una procesión de la Virgen y Santa Isabel, con coros de jóvenes bailando y tocando tamboriles, castañuelas y zanfoñas, tanto en el recorrido urbano como en el interior del templo). En este caso no se trataba de ciegos, pero éstos están abundantemente documentados desde el siglo XIX cantando-recitando con sus zanfoñas en las fiestas del Apóstol y a lo largo de las localidades del Camino (véanse, entre otros, los testimonios de los hermanos Tafall y los recogidos por Pedro Echevarría en su Cancionero de los peregrinos de Santiago).

  Hay, pues, indicios de una actividad parateatral por parte de ciegos músicos, generalmente zanfonistas, que si bien no es exclusiva de Galicia parece que estuvo especialmente relacionada con la peregrinación a Compostela y que, al menos en el siglo XIX, la interpretación con títeres era considerada propia de ciegos gallegos, o asturianos y zamorano-leoneses, los cuales debieron de hacer incursiones en Castilla, ya que así parecen probarlo testimonios iconográficos como el cuadro de Leonardo Alenza titulado El gallego de los curritos (Museo del Prado, ca. 1835, véase foto).

  El arte prueba también la transformación de la zanfoña de un instrumento asociado con el canto litúrgico (el organistrum medieval, surgido probablemente como apoyo para la afinación vocal en el canto gregoriano), en lyra mendicorum, es decir, en un instrumento musical propio de músicos ambulantes que vivían de las limosnas o voluntades que el público les daba por sus actuaciones. Parece que fue a finales del siglo XV cuando las zanfoñas, debido a su timbre agudo y al sonido repetitivo de sus bordones, fueron rechazadas como instrumentos cultos y empezaron a asociarse con la música de las gentes de condición humilde y las actuaciones festivas de los ciegos-juglares. Es cierto que desde finales del XVII, y a lo largo de todo el siglo XVIII, hubo, en Francia, un revival de la zanfoña como instrumento noble, con carácter popularizante y frecuentemente considerado como propio de mujeres, pero desde principios del XIX su asociación con los ciegos copleros lo convirtió en el artefacto musical por excelencia de los músicos ambulantes.

  En el caso gallego, el organistrum aparece mencionado en el Códice Calixtino como rota británica o gala, y en el arte medieval lo encontramos en varias ocasiones desde finales del siglo XII (iglesia de Portomarín, Pórtico de la Gloria, ménsula del denominado Palacio de Gelmírez…), pero como zanfoña en manos de un ciego haciendo una perfomance, el primer caso que conozco es el de una miniatura del siglo XIX en un cantoral del convento femenino compostelano de San Paio de Antealtares (1808, véase foto). Algunos autores, como José Luís do Pico Orjais, plantean la hipótesis de si algunos capiteles románicos gallegos con escenas juglarescas (cf. el de S. Pedro de Trasalba en Amoeiro-OU, véase foto), podrían ser representaciones de ciegos zanfonistas con lazarillo y perro, algo que me parece poco probable. Juglares son, pero tañen fídulas y relacionarlos con los ciegos zanfonistas posteriores creo que es demasiado aventurado, aunque las fídulas de arco tengan, como el organistrum, cierta relación genética con las zanfoñas.

  Por lo que se refiere a los textos empleados y los pliegos de cordel impresos en los que se distribuían, muestras de una literatura popular con importantes rasgos de oralidad, nada se conserva en Galicia anterior al siglo XIX, y resulta extraño ya que en el siglo XVIII la literatura de cordel inundaba los mercados castellanos y portugueses [1].

 

_____________________

[1] Una importante colección de más de 2000 pliegos sueltos españoles puede consultarse digitalizada en la Cambridge Digital Library. Para el caso gallego, la mejor colección (solo de pliegos del siglo XX) es la que Alberto Bouzón heredó de su abuelo, en la actualidad digitalizada en el marco del Proxecto Ronsel.

 

 

 

Teatro profano
Juglares
Juglaresas
Obispillos
Teatro de Carnaval
Fiestas y Romerías
Cantares de ciego
Entremeses populares

Moros y Cristianos
3 de mayo en Laza
El Portal (Ribadavia)
Fiestas del Calendario

 

 

 

 

 

Leonardo Alenza El gallego de los curritos (Museo del Prado, ca. 1835)

 

 

 

 

Cantoral de Antealtares (1808)

 

 

 

 

Capitel de S. Pedro de Trasalba (1200 ca.)

 

 

 

Pliego de cordel madrileño del s. XIX con la historia burlesca de un gallego

_____________________________________________________________________________________________________________________________________

© Julio I. González Montañés 2002-2009. Se permite el uso no lucrativo de los materiales de esta Web citando su origen.

Páginas optimizadas para una resolución de 1152 x 864 px. Pulsa simultáneamente las teclas  CTRL y + ó  -  para ajustar el tamaño si utilizas una resolución diferente