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 Julio I. González Montañés ©

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El Ataque  de A Saínza antes de 1957 (Vida Gallega, nº 728, p. 24)

 

Disputa del Moro y el Cristiano en A Franqueira (A Cañiza, Pontevedra). Foto de Vítor Vaqueiro en GONZÁLEZ REBOREDO (1997).

 

 

Xenerales de Merzá (Vila de Cruces). Foto: El Correo Gallego.

 

 

Fotos A Saínza 2008

Fotos  A Saínza 2009 (La Región)

 

Representaciones de Moros y Cristianos

 

   Las Fiestas de Moros y Cristianos están muy extendidas por toda la Península y aunque las más conocidas se encuentran en la zona levantina (Alcoy, Alicante…) y andaluza (Granada, Cádiz…), se conservan todavía algunas en Galicia y hay noticias de la existencia de otras ya desaparecidas. La tradición popular gallega habla en muchos casos de una rememoración de la legendaria Batalla de Clavijo en la que Santiago habría ayudado a las tropas cristianas de Ramiro I frente al enemigo musulmán, lo que establece una conexión con el teatro jacobeo y permite pensar que la historia de Señor Santiago a caballo como cuando fue lo del Rey Ramiro, que llevaban los azabacheros en el Corpus compostelano de 1570 era en realidad una representación de Moros y Cristianos en la que intervenían también los herreros con cuarenta o cincuenta arcabuceros con sus flascos e polvera todo puesto por su orden y muy bien adrezados.

  Las luchas rituales entre dos bandos son uno de los complejos festivos más extendidos por todo el mundo pero es probable que las fiestas de Moros y Cristianos peninsulares tengan su origen remoto en los torneos y mêlées que tenían lugar en las grandes festividades reales y nobiliarias de la Edad Media y en los alardes militares instituidos para conmemorar victorias bélicas y como entrenamiento para las milicias ciudadanas. En sus comienzos fueron probablemente rituales de conquista, -así parecen indicarlo las primeras noticias que tenemos de las fiestas (Lérida 1150, Zaragoza 1300, Ceuta 1309, Valencia 1373 y la Crónica de Lucas de Iranzo 1462)-, transformándose en la época de los Austrias en un festejo cortesano, mezcla de juego y drama, y pasando luego a las fiestas populares donde se convirtieron en farsa.

   En Galicia estas luchas rituales tienen antigua raigambre en la literatura (la disputa entre Roldán y Ferragut del Pseudo-Turpín es, sin duda, un precedente medieval y las alusiones jacobeo-carolingias en las piezas actuales son muy frecuentes), sin embargo como festejo el primer testimonio de su celebración lo tenemos en el Corpus de Santiago en 1570 y el segundo en el Corpus vigués de 1628 en el que como hemos visto, los sombrereros de la ciudad representaron un regocixo, vestidos en ábito de moros (…) con sus arcabuces y flascos (…) llevando su atambor que baya tocando delante.

  También en el contexto del Corpus se celebraron al parecer fiestas semejantes en Ponteareas y Ribadavia, y hasta hace pocos años fueron abundantes en el norte de Portugal y en el sur de Galicia donde todavía perviven algunas representadas anual o esporádicamente (Laza, A Franqueira, A Saínza...). En todos estos casos actuales la representación no aparece vinculada al Corpus, como sucede en los casos más antiguos, sino que se integra en las fiestas patronales, pero en los textos hay frecuentes referencias a la defensa del Divino Sacramento y a Jesús sacramentado (Retorta) lo que lleva a pensar que el origen de muchas se encuentra en el Corpus.

  Aunque como hemos visto existen indicios de la antigüedad de estas fiestas, no hay que generalizar ya que algunas son recientes como la de A Saínza, debida a la iniciativa del canónigo ourensano D. Manuel Alonso Dorado (1804-75) que la instituyó (¿o la reformó?) hacia 1840 para cumplir una promesa hecha a la Virgen de la Merced de la villa si le salvaba de un grave peligro al que se había visto expuesto con ocasión de un viaje por África.

  En la mayoría de los casos se trata de un enfrentamiento en grupo que incluye desfile, diálogo entre cabecillas, lucha y victoria cristiana con la conversión de los musulmanes. Suele utilizarse vestuario de ocasión más o menos adecuado y en muchos casos caballos que montan los generales de ambos grupos. Tenemos también algunos testimonios de la existencia de representaciones más complicadas con participación multitudinaria, cabalgata y utilización de barcos, bombas de palenque, música y castillos de madera como sucedía en Pontevedra en las fiestas patronales de San Bartolomé de acuerdo con la descripción de Xoan Manuel Pintos.


  En relación con estas fiestas de Moros y Cristianos hay que poner las danzas denominadas mouriscas, probable estilización bailada de representaciones más complejas, y las Mascaradas de Xenerales de la zona del Ulla a las que algunos han calificado, excesivamente, de Autos. Consisten estas en una disputa, generalmente en castrapo aunque hay textos en castellano y gallego más o menos correctos, entre dos grupos de Xenerales representantes de diferentes parroquias que, montando caballos ricamente enjaezados, se encuentran (atranco) en un cruce de caminos después de enviarse embajadas (correos o lanceros). El vestuario que emplean es variopinto con reminiscencias napoleónicas (bicornios con plumas, casacas con pechera, charreteras, fajines etc.) aunque hay testimonios gráficos del uso de uniformes militares de diversas épocas e incluso de tricornios de la Guardia Civil.

  Documentadas históricamente en más de 30 parroquias persisten una decena en la actualidad aunque los atrancos tienen lugar ahora entre los generales y correos de la misma parroquia, quizá para evitar que la disputa pasase del plano verbal al físico como sabemos que sucedía frecuentemente a finales del siglo XIX.

  Generales y correos van acompañados de una parranda integrada por vellos y otras máscaras formando una vistosa comitiva que recorre la parroquia haciendo altos ante las casas para cantar alabanzas de sus habitantes y recibir el óbolo correspondiente. En los altos se representan parodias de los oficios –frecuentes como hemos visto en los carnavales gallegos-, terminando todo con una disputa recitada (egueifa) en la que se mezclan las alusiones a los sucesos del año y las querellas vecinales con referencias a las guerras carlistas y a los moros (por ejemplo en Touro), lo que lleva a pensar que aunque estas mascaradas son recientes –de la segunda mitad del siglo XIX como mucho-, y aunque se representan en el contexto del Carnaval, es posible que sean actualizaciones de antiguas fiestas de Moros y Cristianos.

  Se ha pensado también (Filgueira Valverde) que la popularización en América de las fiestas de Moros y Cristianos, y de algunas piezas teatrales asociadas a ellas que tratan sobre la predicación y pasión del Apóstol, tendrían su origen en la labor de misioneros gallegos. En concreto, Filgueira pensó que la pieza denominada La conquista de Jerusalén por Santiago, representada hasta hace pocos años en la hacienda de S. Juan Bautista de Amalucán (Puebla, Méjico), podría ser obra de “un ignorado fraile gallego que curó sus saudades reviviendo gratas memorias compostelanas”.

 

Moros y Cristianos
3 de mayo en Laza
El Portal (Ribadavia)
Fiestas del Calendario

 

Castillo de los moros en el Ataque  de A Saínza.

Foto: galiciaenfotos.com

 

Parlamento de los capitanes en el Ataque  de A Saínza.

Foto: CASEIRO NOGUEIRA (2003)

 

Combate en el Ataque  de A Saínza.

Foto: CASEIRO NOGUEIRA (2003).

 

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